Serie Rakú
El rakú es una técnica originaria de Japón,donde se usaba para efectuar los boles (cuencos hechos a mano ) que se utilizaban en la ceremonia del té.
Se sacaban los cuencos a 1000 grados del horno,mediante largas tenazas y se dejaban enfriar rapidamente , lo que hacía craquelar, romperse los esmaltes.
Esta técnica viajó a Occidente a través de los Estados Unidos a mediados del siglo XX.
La innovación fué enorme al introducir las piezas incandescentes en recipientes llenos de materiales combustibles como virutas, serrín, hojas, papeles que hacen que la combustión continue, en este caso con defecto de oxígeno, y finalmentre estos recipientes son cerrados para ahogar completamente la combustión.
Se consigue así que la arcilla ennegrezca por acción del humo , que los esmaltes metalicen virando por ejemplo los compuestos de cobre largamente utilizados, de la gama de los verdes a las tonalidades cobrizas.
Asi mismo el choque térmico que rompe los esmaltes posibilita que después el humo generado se introduzca en las roturas marcando potentemente las mismas.
Últimamente esta técnica ha ido un paso más allá desarrollando subtécnicas generalmenrte con alta dificultad técnica y estética como pueden ser el cobre-mate, cobre saturado o cobre fugitivo en sus varias denominaciones que se realiza usando pigmentos de cobre(no esmaltes) y alternando oxidación-reducción en un proceso difícil por lo fugaz y rápido de los cambios que se efectúa
El naked-rakú, o rakú desnudo en donde se utilizan unas reservas entre la pieza-soporte y el esmalte para evitar que éste se adhiera en la hornada y luego se pueda pelar como si de un huevo cocido se tratase, dejando el humo un rastro maravilloso de grietas ahumadas sobre la pieza.
El horse-air en el que se utilizan pelos de caballo para que dejen al quemarse sobre la pieza incandescente marcas sorprendentes.
En todas las variantes lo reiterado es que el proceso de rakú es muy aleatorio, difícilmente repetible de una a otra hornada,incluso en la misma hornada y con los mismos esmaltes.
El proceso es estresante,por
la rapidez con la que hay que actuar ,por el calor que desprenden las piezas y el horno abierto, y por el humo que se genera y que el ceramista suele respirar sin remedio.
Todas estas dificultades convierten al rakú en la técnica más difícil y más bella de la cerámica.